“Sólo la belleza es a la vez visible y divina…”
“Saludó al mar con los ojos, y su corazón se llenó de alegría
al contemplarse tan cerca de Venecia…”
Thomas Mann
Llegamos a Venecia bajo la lluvia. Lejos de ser un contratiempo, aquella bienvenida nos permitió descubrir, primero desde la cubierta del barco, una ciudad diferente, envuelta en una luz suave que difuminaba los contornos y transformaba el paisaje en una delicada gama de azules y grises. Después, ya en la ciudad, el agua de los canales parecía fundirse con el cielo, las fachadas adquirían una belleza serena y cada reflejo convertía Venecia en un inmenso lienzo.
De ese primer encuentro nació este proyecto Su título hace referencia a la atmósfera que impregnó nuestro viaje y que está presente en las fotografías. No se trata solo de un color, sino de una emoción: el azul de la lluvia, de la laguna, del silencio y de la calma que envuelve una ciudad única.
Venecia es mucho más que uno de los grandes destinos del mundo. Construida sobre un conjunto de islas en el corazón de la laguna, fue durante siglos una poderosa república marítima y un puente entre Oriente y Occidente. Su extraordinario patrimonio artístico y arquitectónico es el resultado de esa historia de prosperidad, comercio y cultura que todavía hoy puede leerse en sus palacios, iglesias, puentes y plazas.
Sin embargo, la verdadera esencia de Venecia no reside únicamente en sus monumentos, sino en la relación permanente entre la ciudad y el agua. Los canales sustituyen a las calles, los reflejos transforman la arquitectura y la luz cambia constantemente el paisaje. Es una ciudad para caminar despacio, detenerse, observar y dejarse sorprender por los pequeños detalles.
Las imágenes que componen este proyecto buscan precisamente esa mirada. Junto a algunos lugares emblemáticos aparecen rincones discretos, reflejos, puertas abiertas al canal, fachadas desgastadas por el tiempo y escenas cotidianas que revelan una Venecia íntima y auténtica. La lluvia suavizó los contrastes, intensificó los reflejos y envolvió cada fotografía en una armonía cromática dominada por los tonos azules.
“Venecia Azul” no pretende ser una guía turística ni un inventario monumental. Es una invitación a contemplar la ciudad desde la emoción y la sensibilidad, descubriendo una Venecia menos conocida, donde la luz, el agua y el silencio se convierten en los verdaderos protagonistas.
Debo destacar que estas imágenes fueron publicadas en la revista “News de Córdoba”, editada por la Asociación Fotográfica de Córdoba (Afoco), en su número 67 (2013).
Sin embargo, la verdadera esencia de Venecia no reside únicamente en sus monumentos, sino en la relación permanente entre la ciudad y el agua. Los canales sustituyen a las calles, los reflejos transforman la arquitectura y la luz cambia constantemente el paisaje. Es una ciudad para caminar despacio, detenerse, observar y dejarse sorprender por los pequeños detalles.
Las imágenes que componen este proyecto buscan precisamente esa mirada. Junto a algunos lugares emblemáticos aparecen rincones discretos, reflejos, puertas abiertas al canal, fachadas desgastadas por el tiempo y escenas cotidianas que revelan una Venecia íntima y auténtica. La lluvia suavizó los contrastes, intensificó los reflejos y envolvió cada fotografía en una armonía cromática dominada por los tonos azules.
“Venecia Azul” no pretende ser una guía turística ni un inventario monumental. Es una invitación a contemplar la ciudad desde la emoción y la sensibilidad, descubriendo una Venecia menos conocida, donde la luz, el agua y el silencio se convierten en los verdaderos protagonistas.
Debo destacar que estas imágenes fueron publicadas en la revista “News de Córdoba”, editada por la Asociación Fotográfica de Córdoba (Afoco), en su número 67 (2013).